El pasado mes de enero la educación telesecundaria cumplió 54 años. Esta situación motiva el análisis de la importancia y aplicación de este tipo de servicio a nivel nacional. Sin lugar a dudas, la telesecundaria ha coadyuvado al desarrollo educativo de la sociedad mexicana desde 1968. Aunque ésta se ha consolidado como una alternativa a las necesidades educativas en México, aún cuenta con importantes carencias que limitan el trabajo de los docentes y de sus funciones de apoyo pedagógico, socio-afectivo y de orientación a los estudiantes a través de un acompañamiento durante su trayectoria escolar que favorezca su desempeño, les ayude a crear identidad e incremente su formación integral. Estas acciones son necesarias, sobre todo en las regiones donde el desarrollo económico y social no ha sido impulsado por factores externos a las propias comunidades.
Es importante mencionar que los recursos materiales pocas veces se tienen a disposición o completos. Sin embargo, se supone que los tres órdenes de gobierno —federal, estatal y municipal— trabajan durante los periodos escolares en la atención de las necesidades básicas de la población académica, a través del envío de cuadernos, libros, diccionarios y/o juegos geométricos, además de destinar, en algunas ocasiones, materiales cognitivos y de aprendizaje para las materias de matemáticas, ciencias y español, principalmente.
Finalmente, aunque la enseñanza a través de la televisión y el uso de los materiales de apoyo son fundamentales en este modelo educativo, los docentes necesitan mayor preparación en las habilidades comunicativas para dar un respaldo pedagógico y socio-afectivo que tenga como resultado el aseguramiento de los logros de los estudiantes, quienes, al finalizar el ciclo escolar, tienen que desarrollar actividades que pongan en práctica lo aprendido para continuar preparándose. Para ello, los programas integradores de telesecundaria elaborados a principios de la década anterior constituyen sólo la primera parte de la clase donde, a través de la televisión, los alumnos son iniciados en el tema que corresponde para que, después, los profesores completen el proceso de enseñanza-aprendizaje con actividades propuestas tanto en los libros de texto como en la planeación didáctica.
Aunque las escuelas cuentan con las herramientas antes descritas siguen teniendo dificultades debido a las condiciones externas que les rodean, y porque las características propias de las regiones donde se encuentran no siempre son suficientes para tener luz o señal televisiva. Como parte de las interrogantes actuales queda pendiente saber si el proyecto de la telesecundaria tendrá el apoyo suficiente por parte del presente gobierno. Se trata, como se ha discutido en este espacio, de un modelo nacido en 1968 que se enfrenta a los retos del siglo XXI y que mantiene muchos principios vigentes, pero hay otros que quizás deberían de ser revisados y actualizados.
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